Cambios en el carácter y comportamiento de tu hijo/a con la vuelta al cole: ¿Es normal?
Hola, mamá. Respira hondo. Si desde que empezaron las clases has notado a tu peque más irritable, con rabietas inesperadas, pegado a ti como un velcro o con pesadillas por la noche, lo primero que quiero decirte es: tranquila, no estás sola y es muy duro pero es «normal».
La vuelta al cole es un terremoto emocional para ellos. Pasan de la libertad absoluta del verano (horarios flexibles, juego libre, estar con mamá o papá) a una rutina exigente, madrugones, normas estrictas y separación. Es completamente normal que su carácter cambie. Seguro que a ti también te pasaba de pequeña y puede que no te acuerdes, pero es y ha sido siempre un dramón.

¿Qué señales solemos ver las madres?
- El «efecto volcán»: Aguantan todo el tipo en el colegio intentando portarse bien, y cuando cruzan la puerta de casa… ¡boom! Estallan por cualquier tontería porque contigo se sienten seguros para descargar el estrés acumulado. Como se suele decir, la confianza da asco, y los peques no saben gestionar las emociones y sentimientos que les genera la vuelta a la rutina. Muchos adultos tampoco sabemos, pero esto es otro tema. Ármate de paciencia, con amor, comprensión y perseverancia, lo superaréis.
- Regresiones: Niños que ya controlaban esfínteres que vuelven a pedir pañal, o peques que vuelven a hablar como más pequeñitos o a pedir brazos constantemente.
- Alteraciones del sueño y apetito: Les cuesta dormirse, se despiertan más veces por la noche, se levantan cansados o con la comida devoran la merienda con ansiedad, o no quieren comer.
¿Cómo podemos ayudarles desde casa?

- Validar sus emociones: En lugar de regañarles por un sofoco, dales nombre a lo que sienten: «Veo que estás muy cansado hoy, es normal, el cole cansa mucho al principio». Lo que nos gustaría que nos dijeran a nosotros si estuviéramos en su lugar.
- Conexión antes que exigencia: Al llegar a casa, intenta dedicarles 10 o 15 minutos de presencia plena. Sin pantallas de por medio, solo jugar, abrazar o charlar tumbados en el sofá. Dale un tiempo exclusivamente suyo.
- Paciencia infinita (dentro de lo posible): Esta fase de adaptación suele durar entre dos y cuatro semanas. Poco a poco, su sistema nervioso se acostumbra de nuevo al ritmo escolar y las aguas vuelven a su cauce. A todos nos pasa, los adultos le llamamos «Depresión Post-Vacacional» y ellos también la pasan, solo que no tienen tantas herramientas ni experiencia para sobrellevarlo.
¡Mucho ánimo! Esta etapa también pasa.




